Con el fin de ampliar sus actividades de exploración en Cajamarca, la minera Rio Tinto presentó al Ministerio de Energía y Minas un estudio de impacto ambiental semidetallado (EIASD) por el proyecto de La Granja, a través del cual se espera instalar 393 plataformas para hacer unas 442 perforaciones.

El estudio presentado es la décima modificación de exploraciones que Rio Tinto realizará en el proyecto, cuyo valor se calcula en US$ 70 millones.

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Rio Tinto sigue trabajando en el estudio de prefactibilidad sobre su proyecto cuprífero La Granja en Perú y espera su primera producción en el 2017.

Se prevé que, de ser aprobado el EIASD, el inicio de obras comenzaría en diciembre de este año. La duración de actividades sería de 48 meses. De las 393 plataformas a ejecutarse en el proyecto (según la modificación), unas 348 son plataformas nuevas y 44 son ya existentes y prontas para trabajos de rehabilitación.

Las actividades programadas para el Proyecto se llevarán a cabo en nueve concesiones mineras propiedad de Rio Tinto, las cuales ocupan un área aproximada de 11,500 hectáreas.

El área de trabajo en esta modificación ambiental comprende una extensión de 3,719 hectáreas.

Cabe recordar que la primera evaluación ambiental presentada por Rio Tinto por el proyecto La Granja data de febrero del 2007; posteriormente Rio Tinto presentó modificaciones de este estudio ambiental en años posteriores.

Características

El proyecto cuprífero se encuentra ubicado en el caserío La Granja, distrito de Querocoto, provincia de Chota, en Cajamarca.

La Granja es uno de los depósitos de cobre, aún sin desarrollar, más grande del mundo. El inventario actual de mineral inferido de las perforaciones es de 2.8 billones de toneladas con una ley de 0.51% de cobre y 0.11% de zinc, basados en una ley de corte de 0.3%.

Las actuales investigaciones de Rio Tinto – La Granja apuntan a demostrar la factibilidad de recuperación de cobre utilizando la técnica de lixiviación férrica, seguida de extracciones mediante procesos que emplean solventes y recuperación electrolítica. Sin embargo, la empresa minera no descarta otras opciones de procesamiento.

En esta etapa, Minera Rio Tinto busca conocer el tamaño total y real potencial del yacimiento. Para ello, se está recogiendo información geoquímica, litológica, geotécnica, hidrológica, metalúrgica y de geoquímica ambiental del proyecto.

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